Historia de la oficina: cómo evolucionó el espacio de trabajo a lo largo del tiempo

8 julio, 2026
Desde las oficinas en hilera del taylorismo hasta los espacios híbridos de hoy: un recorrido por la historia de la oficina y cómo cada época redefinió dónde y cómo trabajamos.

La palabra «oficina» tiene más historia de la que parece. Deriva del latín romano officium, que significaba algo así como «cargo» o «función», y en la antigua Roma no designaba un lugar físico sino las personas que lo ocupaban: de ahí expresiones como «la oficina del cónsul». Dicho de otro modo, durante siglos el concepto de oficina fue una idea, no un espacio.

Lo que hoy damos por sentado —escritorios, divisiones, reuniones, plantas abiertas— fue el resultado de siglos de cambios tecnológicos, sociales y económicos. Esta es esa historia de la oficina a través del tiempo.

Los primeros espacios de trabajo: comerciantes y burocracia imperial

El concepto moderno de oficina comenzó con la clase mercantil. Inicialmente, los espacios de trabajo se ubicaban en la planta baja de un edificio, donde comerciantes y empleados trabajaban en una zona amplia y abierta, mientras el dueño y su familia vivían en los pisos superiores.

A medida que las empresas crecieron, también lo hicieron sus necesidades de espacio. Uno de los primeros grandes ejemplos es la Compañía de las Indias Orientales, originalmente fundada como grupo de comercio y luego expandida para manejar los intereses imperiales de Gran Bretaña. En 1729 se construyó la East India House en Londres como sede central desde la que la compañía administraba sus operaciones en India; miles de empleados procesaban allí la documentación necesaria.

Siglo XIX: la era del edificio de oficinas

Various Suites Available, Oriel Chambers, Water Street, Liverpool, L3 9LQ -  Orme AssociatesEl siglo XIX trajo consigo las primeras innovaciones estructurales en la historia de la oficina, que definirían la arquitectura corporativa por décadas. En 1864, el arquitecto Peter Ellis completó el Oriel Chambers en Liverpool, considerado el primer «rascacielos» del Reino Unido. Medía apenas cinco pisos, pero fue el primer edificio de la historia en incorporar una fachada de vidrio con estructura metálica, lo que permitía inundar todos los pisos con luz natural sin necesidad de iluminación artificial. Una idea que hoy parece obvia, pero que en ese momento fue profundamente disruptiva.

Al mismo tiempo, una serie de inventos empezaba a cambiar lo que era posible dentro de esos edificios: la iluminación eléctrica, la máquina de escribir, la calculadora, el telégrafo y el teléfono permitieron que las oficinas se situaran lejos de las fábricas y los centros de operación sin perder el control. El precio del suelo, combinado con el ascensor y la construcción en acero, hizo viable levantar edificios de más de diez pisos, lo que dio lugar a los rascacielos de Chicago y Nueva York.

1900-1920: el taylorismo y la oficina como línea de montaje

Acá empieza uno de los capítulos más influyentes de toda esta historia de la oficina, y que nos deja los diseños e imágenes más icónicas. En su búsqueda por maximizar la productividad, el ingeniero Frederick Winslow Taylor publicó una serie de estudios a principios del siglo XX que darían paso a lo que se conocería como las «oficinas modernas». photo of Larkin Building atrium

Durante los años 20, todo tipo de empresas en Estados Unidos adoptaron sus diseños: empleados trabajando juntos en una misma planta, sentados en su propio escritorio, mientras los jefes supervisaban desde oficinas privadas. El principio era simple: aplicar la lógica de la fábrica al trabajo administrativo. Taylor enunció su teoría sobre la gestión científica del trabajo definiendo pasos para optimizar las tareas mediante el análisis de movimientos y el uso del cronómetro. Aplicada al espacio de oficina, esta lógica se tradujo en largas hileras de operarios, como una línea de montaje.

Frank Lloyd Wright llevó esta idea a la práctica en el Edificio Larkin en 1904: 1.800 trabajadores procesando 5.000 pedidos por día en un gran espacio central. Para reducir la contaminación de los trenes cercanos, el edificio estaba herméticamente sellado con un sistema de climatización. Wright también diseñó allí el primer mobiliario de sistema: escritorios con archivos y divisores incorporados.

1940-1960: el open plan y la «oficina paisaje»

La Segunda Guerra Mundial aceleró avances tecnológicos en construcción que pronto llegaron al mundo corporativo. Hacia los años 40, fue posible construir estructuras más ligeras y espacios amplios, lo que transformó progresivamente la historia de la oficina y los espacios de trabajo en un gran área libre, climatizada y dotada de servicios. Los esquemas organizativos rígidos de principios de siglo fueron cediendo lugar a jerarquías más flexibles que permitían conformar grupos de trabajo.

Pero el gran salto vino de Alemania. A fines de los 50 y principios de los 60, un grupo de diseño alemán creó el concepto «Burolandschaft»=»oficina paisaje», que proponía tres principios: eliminar al máximo cualquier subdivisión interior, dotar al mobiliario de movilidad, y pensar el puesto de trabajo como un sistema adaptable a múltiples configuraciones. El objetivo era que los problemas de organización fueran resueltos exclusivamente desde el mobiliario, no desde las paredes.

De esa corriente nació lo que quizás sea la innovación de la historia de la oficina más icónica del siglo XX: el cubículo. Robert Propst, diseñador de Herman Miller, creó en los años 60 el sistema «Action Office» como una solución más abierta y eficiente, que se convirtió en el modelo predominante de las oficinas durante décadas.

Publicidad de Steelcase 1960

1980-2000: la tecnología redefine la historia de la oficina

Hacia 1985 empieza a instalarse el concepto de «su oficina está donde usted está». Las tecnologías emergentes, como el teléfono celular, hicieron que trabajar lejos del escritorio dejara de ser una excepción para convertirse en una posibilidad real.
La computadora personal y luego internet transformaron la naturaleza del trabajo en sí mismo: por primera vez, el conocimiento y los archivos podían moverse con las personas. La oficina física comenzó a ser cuestionada como única sede posible del trabajo productivo.

Oficinas de Apple 1980

2000-2010: la era de los campus corporativos

El auge tecnológico de Silicon Valley popularizó un nuevo modelo: la oficina como lugar de atracción, no solo de producción. Empresas como Google y Apple diseñaron campus con cafeterías, espacios de juego, salas de descanso y zonas de colaboración informal.
El concepto de «oficina» se transformó para mejor, en lugares menos inhóspitos, más saludables y sostenibles. Los estudios sociolaborales, médicos y neurológicos constataron que los entornos laborales afectaban directamente la productividad y el bienestar del trabajador. Lo que hasta entonces era casi un lujo empezó a convertirse en un estándar.

2020 en adelante: pandemia, hibridismo y la pregunta que sigue abierta

La pandemia de 2020 fue el mayor experimento involuntario en la historia del trabajo: de un día para el otro, millones de personas dejaron las oficinas y no volvieron de la misma manera. El teletrabajo dejó de ser un beneficio para convertirse en la norma, y cuando las restricciones cedieron, la pregunta no fue «¿cuándo volvemos?» sino «¿para qué volvemos?»

Hoy, el modelo híbrido domina la conversación. La oficina ya no compite contra el hogar intentando replicarlo, sino que intenta hacer lo que el hogar no puede: concentrar a las personas para colaborar, crear cultura y construir vínculos.

Cada gran transformación en el diseño de oficinas respondió a una pregunta concreta de su época: ¿cómo maximizamos la eficiencia? ¿Cómo aprovechamos el espacio? ¿Cómo retenemos talento? ¿Cómo trabajamos si no podemos estar juntos?
La pregunta de hoy es diferente: ¿cómo diseñamos espacios que valga la pena ocupar? La respuesta no está en una tendencia sino en entender qué necesita cada equipo para hacer su mejor trabajo. El mobiliario, la distribución, la acústica, la iluminación; todo eso deja de ser un gasto operativo y pasa a ser una decisión estratégica.

En eso estamos trabajando desde Berowood.

 


Fuentes:

 

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